curiosamente, del hebreo «oveja». Me gusta mucho jugar con formas, texturas y colores, me recuerda la alegría infantil de una pequeña caja de barritas de plastilina que yo estiraba en mundos infinitos. Ahora recreo aquel universo gracias al Don De La Lana.
Cada criatura que se gesta en mis sueños y nace de mis manos me recuerda que «si lo puedes imaginar, lo puedes crear».